Ojeras y sol: el motivo por el que están más oscurecidas tras el verano (y cómo tratarlas)

Ojeras y sol: el motivo por el que están más oscurecidas tras el verano (y cómo tratarlas)

En teoría -y solo en teoría- deberíamos volver de las vacaciones con las pilas recargadas y sin atisbo de cansancio en nuestros rostros. Pero hemos vivido suficientes veranos para saber a ciencia cierta que esto no siempre se cumple. Desde un agotador viaje en familia hasta largas noches sin dormir, hay muchos motivos por los que podemos llegar a septiembre con unas ojeras igual de marcadas -o más- que cuando nos fuimos, pero hay un factor que en este caso no habíamos tenido en cuenta: el sol

Sabemos que una sobreexposición a los rayos solares puede devenir en quemaduras, envejecimiento prematuro de la piel, cabello reseco… Pero lo que no habíamos previsto es que también puede ser culpable del oscurecimiento de las ojeras. “Se trata de una piel cuatro veces más fina que la del resto de la cara y más sensible a la exposición solar, además de una zona donde la melanina tiene más actividad, por lo tanto, el resultado es una piel más arrugada y con mayor tendencia a la hiperpigmentación”, explica el doctor Moisés Amselem, de la clínica que lleva su nombre. Si a esto sumamos el factor verano -durante el cual las horas bajo el sol se multiplican- no es de extrañar que aparezcan unas ojeras más marcadas. 

Pero además de esto, durante la época estival se suman otros factores, pues tal como apunta el doctor José Manuel Fernández, del Centre Mèdic i D’Estètica de Barcelona, “la incidencia del sol es más perpendicular, se pasa más tiempo al aire libre y se incrementa el uso de las gafas de sol”. Sí, aunque parezca contradictorio -al fin y al cabo, lo lógico sería pensar que este accesorio nos protege, en lugar de empeorar el problema, hay una excepción: “Se ha comprobado que el uso de gafas con montura metálica produce un aumento de la reflexión de los rayos del sol, que da lugar a una sobreexposición de esta zona, con el consiguiente agravamiento de la pigmentación localizada”, señala el especialista.

Así que si hemos llegado a septiembre con unas ojeras más oscuras, que tal como indica el Dr. Amselem, se consideran “una mancha difusa, como el melasma” ya sabemos cuáles pueden ser -al menos en parte- las razones. La mala noticia es que, aunque pasado el verano reduzcamos la exposición solar, no se va a aclarar la zona por sí misma. La buena noticia es que existen tratamientos -tanto cosméticos que podemos usar en casa, como en cabina-, que pueden ser muy efectivos.



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